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Enseñanzas
La Consagración

Discurso del Maestro Hilarión

Mirtha Verde-Ramo
Fundación Actividad Saint Germain
Santiago de Chile, 28 de Diciembre de 2014.





Saludo a todos los Hijos de la Luz, quienes van caminando por senderos inmemoriales, llevando pronunciadamente el sagrado comando de mejoría y elevación en todos aquellos estratos desde donde se desenvuelven.

Les hablaré hoy de la Consagración, no como siempre lo han leído o escuchado, sino basándome en la auténtica Flama Creadora que expande su fulgor y vida por todas partes.

La Consagración es la impronta o sello final de una profunda bendición permitiendo que des-ciendan todos y cada uno de atributos divinos.

Piensen por un instante que no se bendice cuando está involucrado algún aspecto negativo, sino una Bendición siempre está acompañada de alguno de los aspectos de los Siete Rayos Divinos. Por tanto, por una parte, el acto de Consagrar es el acto de Bendecir, y por otra, es también la manera de Magnificar cuantiosamente todo aquello que es bendecido.

Hay un lema, escrito con letras doradas refulgentes en el Libro de la Vida, ubicado en los registros etéricos y que reza lo siguiente: “La Consagración es Multiplicación”.

Se darán cuenta cabal de todos los actos “milagrosos” registrados en la historia, como la multiplicación de los panes y peces en el tiempo de Jesús, los relatos del alimento que bajó de los cielos, el maná cuando Moisés trasladaba a su pueblo por los desiertos, tienen su base absoluta en esta misma Ley: La Consagración.

Antes de la Manifestación concreta y visible en los planos de las formas, aquellos Grandes Maestros de Luz consagraban primero Su Radiante Presencia, agradeciendo de antemano los frutos para luego recibir abundantemente aquello solicitado.

Como verán, primero recurrían a la Única Gran fuente dadora de todo, la Radiante Presencia Divina en cada uno, y se consagraban a ella, como un acto único de bendición Pura y absoluta, para luego hacer sus peticiones. El resultado ¡Siempre fue, ha sido y será exitoso!

Las Leyes nunca varían, aunque pasen eones y los ciclos se sucedan uno tras otro, aquello que al comienzo fue decretado y realizado, continuará así hasta que se cierre el ciclo final cuando toda esta Tierra y sus diversas evoluciones hayan desarrollado su perfección.

La Consagración es, por tanto, la manera más directa y fácil de entrar de inmediato en contacto con lo Superior, elevando así la energía para abrirse hacia su cauce sublime.

Si consagraran cada día sus propios cuerpos, ¿Qué malestar podría entrar en ellos?
Si consagraran sus trabajos, sus bienes, sus afectos, ¿No recibirían a cambio sólo bendiciones?

Basándonos en las Leyes, aquello que es superior está por encima de lo inferior. Todo el sentido de las Leyes superiores que rigen esta Tierra se fundamenta en la Obediencia Iluminada hacia los más altos designios y aunque no se conozcan las Leyes, ellas van actuando paso a paso, conduciendo y guiando a la humanidad entera.

¡Consagren y bendigan, y magnificarán todo aquello que precien!
¡Consagren todo lo bello y bueno que también vean en los demás, en cada lugar, en cada cosa que les nazca hacer!
¡Será una manera efectiva de atraer más Luz de Dios hacia el mundo entero!

¡CON LA REVERBERANTE ENERGÍA ESMERALDINA DEL AÑO QUE YA COMIENZA, YO, HILARIÓN CONSAGRO TODO EL BIEN QUE HAY EN CADA UNO DE USTEDES, AUSPICIANDO EL DESPERTAR Y PRÁCTICA DE LAS MARAVILLAS QUE CADA UNO POSEE EN SÍ, EN SU CRISTO-ALMA CONCIENCIA DIVINA!

DECRETO

¡YO SOY la Presencia de Dios, consagrando toda mi vida, magnificando el caudal de Amor, Sa-biduría y Poder, y toda la Luz del Espíritu Santo para manifestar en cada momento su perfección!
Yo consagro todo lo que soy y seré en la Luz, Luz, Luz, Luz, por doquier, cubriendo y susten-tando todo lo requerido, abarcando y atrayendo la opulente salud, el excelso amor y la invencible voluntad al bien creador.
¡YO SOY, consagrando la Luz de Dios en mí y en todos!
¡Qué así sea!




 
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